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Cómo crear una red de derivación profesional sanitaria

Crear una red de derivación profesional te va a dar la oportunidad de trabajar con otros profesionales y de dar una atención más completa, siempre que lo necesiten. En este artículo hablamos de cómo establecer los contactos con los profesionales y saber que aspectos hay que valorar en las mismas.

imagen_Cómo crear una red de derivación profesional sanitaria

¿Cuántas veces has tenido que recomendar a uno de tus pacientes que acudiese a un profesional de otra especialidad porque su problema o dolencia necesitaba un complemento más allá de tu trabajo?

El objetivo es avanzar más en la recuperación trabajando mano a mano con otro profesional especializado. Y ahí es donde empieza una red de derivación profesional sanitaria.

Es decir, construir relaciones estables con fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas, logopedas, entrenadores, dermatólogos, etc., para que cuando un paciente necesite algo que tú no puedas ofrecerle, exista un profesional de confianza al que derivarlo. Y viceversa.

Empieza identificando qué necesidades no cubres

Antes de empezar a buscar profesionales con los que establecer esas alianzas, es importante que observes qué es lo que ocurre en tu propia clínica.

¿Qué problemas aparecen con frecuencia, pero tu equipo no puede resolver?

Puede que, por ejemplo, si tienes una clínica de fisioterapia deportiva, detectes que muchos pacientes necesitan recuperar fuerza antes de volver a competir. En este caso, colaborar con un entrenador especializado en readaptación tendrá más sentido que establecer alianzas con otros profesionales.

Para detectar estos puntos en los que tus servicios se quedan “escasos”, puedes empezar haciéndote estas preguntas:

• ¿Qué pacientes estamos derivando actualmente fuera de la clínica?

• ¿Qué especialidades nos solicitan y no ofrecemos?

• ¿Qué factores están frenando la evolución de algunos tratamientos?

• ¿Qué profesionales podrían complementar realmente nuestra atención?

Busca complementariedad, no simplemente volumen de pacientes

Cuando vas a hacer una red de derivación profesional, uno de los principales errores es pensar en quién va a poder enviarte más pacientes.

Y, ojo, que es comprensible, porque dentro de tu clínica el principal objetivo es captar pacientes, pero si centras tu red de colaboraciones en esto, probablemente no vaya muy lejos.

Por el contrario, lo que sí que deberías preguntarte es: ¿Este profesional mejora la atención que puedo ofrecer a mis pacientes?

Si tienes una clínica de suelo pélvico, una muy buena colaboración podría ser con una matrona, un ginecólogo, urólogo o profesional de ejercicio terapéutico. Así generarás una red perfecta para complementar la asistencia de tus pacientes.

Y, aunque probablemente no todos esos profesionales te deriven de vuelta el mismo número de personas que les mandes tú a ellos, lo importante es que hay la suficiente confianza como para que, si uno de tus pacientes necesita de sus servicios, puedas decirle: “Para esta parte concreta de tu caso, te recomiendo que hables con esta persona”.

¿Cómo contactar con otros profesionales sanitarios?

Antes de ponerte a contactar con otros profesionales, es imprescindible que tengas bien definida la propuesta que vas a lanzarle. Si improvisas algo del tirón, lo que vas a conseguir es dar una mala imagen.

Por eso es mejor que evites mensajes genéricos como “Hola, tenemos una clínica y nos gustaría colaborar contigo”. Con esta idea, más que conseguir aclarar las cosas, solo generas más dudas.

Si lo que realmente quieres es formar una red de colaboradores comprometidos, puedes enviarles un mensaje en el que expliques qué pacientes atiendes, que necesidades estás detectando y por qué crees que existe complementariedad.

En este caso, el mensaje quedaría algo así:

“En nuestra clínica tratamos a bastantes corredores con lesiones recurrentes. Cuando terminan la fase clínica, algunos necesitan un trabajo progresivo de fuerza y vuelta al entrenamiento que nosotros no ofrecemos. Estamos buscando un profesional especializado en readaptación con quien coordinarnos en esos casos.”

Diseña un sistema de derivación sencillo

Una buena relación profesional puede fracasar simplemente porque derivar a un paciente resulte complicado.

Si cada vez que alguien necesita una derivación tienes que buscar un teléfono perdido, mandar tres mensajes y explicar desde cero quién es el paciente, probablemente el sistema terminará abandonándose.

Conviene definir un proceso sencillo.

Deja claro en qué casos tiene sentido derivar

Una vez creada la relación, hay algo especialmente importante: saber qué tipo de paciente necesita cada profesional.

No basta con decir: “Si necesitas un psicólogo, mándamelo.” Hay que definir ciertos criterios como: ¿Qué tipo de psicología trabaja? ¿Adultos? ¿Infantil? ¿Dolor crónico? ¿Trastornos de conducta alimentaria? ¿Ansiedad? ¿Parejas?

Cuanto más concreta sea esa información, más fácil será realizar buenas derivaciones. Y, por supuesto, lo mismo ocurrirá en dirección contraria.

Si eres fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, deberías explicar a tus colaboradores qué síntomas o situaciones pueden hacer recomendable que un paciente pase por tu consulta.

Facilita el siguiente paso al paciente

A tus pacientes, cuanto más fácil se lo pongas, mejor. Por eso, si requiere de un servicio externo, podrás recomendarle la persona que se encuentra en tu red de derivaciones.

Por supuesto, no tiene que ser la elección final, ya que el paciente siempre tiene la capacidad de elegir, pero si ya le das una opción que es de tu confianza, reduces mucho la incertidumbre y los tiempos de búsqueda; algo que valoran mucho.

Coordinarse no significa compartir información sin más

Puede ser que al mismo paciente lleguéis a tratarlo tres profesionales de la misma red de derivación y quizás sea necesario que compartáis datos relativos a los tratamientos, para así coordinaros mejor.

¡Cuidadito!

Como bien sabes, los datos relacionados con la salud tienen una protección especial que, por supuesto, no puedes saltarte.

Por eso, ni se te ocurra convertir WhatsApp o el correo como el medio habitual para compartir informes o documentos relacionados con la historia del cliente.

Si los casos que hay dentro de vuestra red de derivaciones implican que tengáis que compartir documentación o información sobre los pacientes, es importante que eches un vistacillo a ver cómo se realizará, qué datos son realmente necesarios o qué obligaciones legales hay.

En otras palabras: colaborar sí, pero respetando siempre la privacidad y los derechos del paciente.

Mantén viva la relación después de la primera derivación

Para crear una red de colaboración estable, no sirve eso de derivaros un paciente y no volver a tener contacto en ocho meses. Esto es como una relación, que necesita un mantenimiento, aunque no tiene por qué ser una reunión semanal.

Pero sí que es interesante que mantengas un contacto habitual sobre información relevante a los servicios, especializaciones o cambios en el equipo. También podéis organizar sesiones conjuntas, actividades formativas o contenidos educativos para pacientes.

Mide si tu red de derivación realmente funciona

Aunque la relación sea profesional y clínica, sigue teniendo sentido que analices algunos datos como:

• cuántos pacientes estáis derivando;

• qué especialidades necesitáis con mayor frecuencia;

• qué profesionales reciben mejores comentarios;

• cuánto tarda el paciente en conseguir cita;

• cuántas derivaciones terminan realmente en una consulta.

Y no, no se trata de que tengas un Excel en el que vayas llevando la cuenta de quién “debe” pacientes a quién, porque al final vas a conseguir que se convierta en una relación “tóxica”.

En este tipo de relaciones laborales puede ocurrir que tú derives veinte pacientes a un psicólogo durante un año y él solo te derive cuatro. Y no quiere decir que no esté funcionando porque quizás tú necesitas habitualmente más su especialidad y él solo en determinados casos.

Pero lo que tiene que pesar son las facilidades que les estás dando a tus pacientes y cómo estás ayudando en su proceso de recuperación. Además, puede pasar que con otro tipo de profesional las “cuentas” sean a la inversa.

Cuidado con convertir la derivación clínica en una comisión comercial

¡Con esto sí que debes tener mucho cuidado!

Estás trabajando con la salud de las personas y, ya sabes, que éticamente son aspectos que hay que cuidar mucho.

Una recomendación sanitaria debe producirse porque crees que ese profesional puede ayudar a tu paciente. No porque hayas acordado con él que le vas a enviar un número determinado de personas al mes. Y mucho menos porque obtengas una comisión de ello.

Por eso, si estás pensando en establecer algún tipo de incentivo económico relacionado directamente con las derivaciones, conviene que revises la normativa aplicable y contar con asesoramiento profesional, ya que, dependiendo de la especialidad puede ser considerado un hecho grave.

Si quieres que la colaboración sea un éxito, hay muchas otras formas de hacerla crecer: organizar formaciones conjuntas, crear contenidos, realizar jornadas informativas, compartir conocimiento o desarrollar acciones que den visibilidad a ambas partes.

Una buena red también puede ayudarte a hacer crecer tu clínica

Seguramente el hecho de que tu clínica crezca lo asocias con incorporar cada vez más servicios, pero también puede significar saber hasta dónde llega tu especialidad.

Por eso, crear tú una buena red de derivación profesional sanitaria te va a permitir ampliar la atención a tus pacientes sin tener que hacer mudanzas de clínicas o reorganización de espacios para ampliar tus servicios.

Lo importante es que cuentes en tu red con profesionales de confianza a los que puedas recurrir cuando tus pacientes necesiten algo que tú no puedes darles.

Y, por supuesto, que el paciente siempre esté en el medio y sea el pilar fundamental de cualquier colaboración con otros profesionales.