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Cómo explicar tratamientos complejos para que tus pacientes entiendan su valor.

Explicar los tratamientos complejos de forma sencilla y cercana hará que los pacientes sientan cercanía y compromiso por tu parte. En este artículo hablamos de qué aspectos debes cuidar en el momento de hacerle entender qué es lo que le ocurre y qué tratamiento vais a realizarle.

imagen_Cómo explicar tratamientos complejos para que tus pacientes entiendan su valor.

¿Te cuesta que tus pacientes entiendan a la primera cuando intentas explicarles ciertos tratamientos que son un poquillo más complejos?

¡Normal! Si empiezan a escuchar palabrejas técnicas que no saben ni por dónde cogerlas, probablemente salgan por la puerta con la sensación de no saber si lo que les has contado es para ellos o si con eso vas a solucionar su problema.

Explicar el proceso de forma que lo entiendan es una parte fundamental de la experiencia del paciente. Y no, no se trata de hacerlo tan “sencillo” que te haga perder rigor, sino de hacerlo para que entienda qué le ocurre, qué le estás proponiendo, por qué merece la pena y qué es lo que puede esperar.

El paciente busca entender qué va a mejorar.

Una cosa siempre tienes que tener clara: el paciente no va a valorar el tratamiento porque le digas que le vas a hacer una electrolisis percutánea, sino por lo que realmente le va a ayudar.

Por eso, cuando expliques un tratamiento complejo, intenta conectar cada parte del proceso con un beneficio concreto y comprensible.

No es lo mismo decir algo como: “El tratamiento incluye una valoración biomecánica, diseño de plantillas personalizadas y revisiones posteriores”.

Qué cambiarlo por una explicación más detallada como esta:

“Primero vamos a estudiar cómo pisas y cómo se mueve tu cuerpo al caminar. Con esa información diseñaremos unas plantillas adaptadas a ti, no estándar, para intentar reducir la sobrecarga que puede estar causando el dolor. Después revisaremos cómo te adaptas, porque el tratamiento no termina cuando te entregamos las plantillas: queremos comprobar que realmente te ayudan en tu día a día”.

Se nota la diferencia, ¿verdad?

Cómo explicar un tratamiento complejo paso a paso.

¿Te has sentido abrumado alguna vez cuando el camarero ha empezado a recitar la lista de postres y has colapsado al segundo? Pues más o menos así es como se sienten los pacientes cuando les explicas un tratamiento con varios procesos, detalles técnicos y sin una hoja de ruta.

Empieza por el problema, no por la solución.

Ponerle nombre a lo que le ocurre y asegurarse de que lo entienden bien es de lo más importante. ¡Darle contexto al asunto!

Por ejemplo: “Lo que estamos viendo es que el dolor no parece venir solo de la zona donde te molesta, sino de cómo se está moviendo toda la cadena muscular. Por eso, si solo tratamos el punto de dolor, puede que notes alivio unos días, pero que vuelva a aparecer”.

Esto le hace ver al paciente que la cosa es más compleja de lo que pensaba y que el tratamiento quizás tenga más pasos de los que se había hecho idea.

Divide el tratamiento en fases.

Explicar los tratamientos complejos por fases hace que se entiendan mejor. Esto ayuda al paciente a saber qué pasará primero, qué viene después y por qué cada paso importa.

Puedes utilizar una estructura como esta:

- “Primero, valoramos bien el origen del problema para definir qué es exactamente lo que te está provocando el dolor”.

- “Después, empezamos con una fase inicial para reducir síntomas o molestias”.

- “Más adelante, trabajamos la causa para evitar recaídas”.

- “Por último, hacemos seguimiento para ajustar el tratamiento y consolidar resultados”.

Cómo comunicar el valor sin sonar comercial.

La realidad es que, aunque sea un servicio de salud, tu clínica es un negocio, por lo que cuantos más pacientes, más ingresos. Y sí, sabemos que es una realidad que no se manifiesta mucho por eso de “tratamos la salud de las personas”. Por eso es tan importante comunicar el valor tanto de tu clínica como de tus servicios, sin sonar comercial y que realmente entienda por qué el tratamiento del que le estás hablando tiene sentido para su caso.

Un mensaje demasiado comercial sería: “Este tratamiento es el mejor y deberías empezarlo cuanto antes”.

Si trabajas un poco más el discurso y lo enfocas desde un lado más clínico y honesto, pero sin perder ese toque persuasivo, sería algo así: “Por lo que hemos visto en la valoración, este tratamiento puede ayudarte porque aborda no solo el síntoma, sino también los factores que probablemente lo están manteniendo. Mi recomendación es empezar con esta primera fase y revisar la evolución antes de tomar decisiones más largas”.

Explica qué incluye el tratamiento.

Muchos pacientes escogen una clínica u otra por el precio, sin entender muy bien qué incluye cada servicio y analizar las diferencias.

Tú puedes vender un bono de fisioterapia y que se quede corto. Lo importante es darle al paciente los detalles de todo lo que conlleva: “Este plan incluye la valoración inicial, las sesiones de tratamiento, el seguimiento de evolución, las recomendaciones para casa y los ajustes según cómo respondas. No es solo venir a una sesión y ya está; vamos a ir adaptando el tratamiento a lo que necesites”.

Así, el paciente entiende realmente qué es lo que está pagando y podrá comparar mejor con el resto de las clínicas.

Habla de resultados esperables, no de promesas absolutas.

No prometas el oro y el moro. Idealizar los resultados o generar expectativas irreales no es ético.

Puedes decir: “El objetivo es reducir el dolor, mejorar la movilidad y que puedas volver progresivamente a tus actividades normales”.

O también: “No podemos garantizar una evolución exacta, porque cada persona responde de forma diferente, pero sí vamos a medir cómo avanzas y ajustar el tratamiento según tu respuesta”.

Este tipo de comunicación transmite profesionalidad y protege la confianza del paciente.

Si quieres ahondar más en este tema, puedes leer el artículo sobre cómo comunicar en salud con rigor y cercanía.

El papel de los ejemplos en la comunicación clínica.

Explicar el tratamiento o el seguimiento posterior con ejemplos es una de las herramientas más potentes, ya que ayudan, al paciente a visualizar lo que está ocurriendo y hace que tenga menor sensación de confusión.

Contar con material de ayuda en el que los pacientes puedan encontrar información de apoyo o documentos con ejercicios para el postratamiento.

En este artículo te hablamos de cómo crear guías rápidas para mejorar la atención del paciente.

Cuando el paciente entiende, decide mejor.

Explicar tratamientos complejos no consiste en hablar más, sino en comunicar mejor. Un paciente no necesita salir de la consulta con un máster en fisioterapia, odontología, psicología o podología. Necesita entender qué le ocurre, qué opciones tiene y por qué el tratamiento recomendado puede ayudarle.

Es el momento de hacer una revisión de tus protocolos de comunicación y analizar cómo es el proceso explicativo con tus pacientes. Además, es importante que todo este proceso lo plasmes tanto en la web como en las redes sociales, para que cualquiera que busque información tenga todo a su disposición.